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La Homeopatía: una alternativa real al consumo excesivo de hipnosedantes

La ansiedad se presenta como uno de los problemas de salud más frecuentes en nuestros días, de hecho hasta un 50% de los pacientes atendidos en Atención Primaria presenta alguna sintomatología ansiosa y entre el 20-40% algún trastorno de ansiedad.

Un estudio de la Universidad de Santiago de Compostela, titulado Consumo de hipnosedantes en España: caracteriación y tendencias temporales, 2005-2022. y publicado en Gaceta Sanitaria, la revista científica de SESPAS  (Sociedad Española de Salud Pública y Administración Sanitaria), muestra como el consumo de hipnosedantes en la población española de 14 a 64 años, medicamentos utilizados para tratar el insomnio y la ansiedad, se triplicó en el periodo de tiempo comprendido entre 2005-2022.

Si bien los usuarios de estos medicamentos son fundamentalmente mujeres, adultos mayores, personas con bajos niveles de estudios, desempleados y personas con problemas económicos y consumidores habituales de tabaco y cannabis, existe otro dato realmente preocupante: el consumo de estos medicamentos ocupa ya el cuarto lugar entre las sustancias más consumidas por los jóvenes a partir de los 14 años. Además, casi la mitad de los jóvenes consumidores consultados declararon que podían obtenerlos muy fácilmente.

Así mismo, según el INFORME 2017 del Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones, en el 2015 el 18,7% de la población española de 15 a 64 años ya declaraba haberlos consumido de forma habitual u ocasional, lo que suponía 10 puntos más con respecto a las cifras del 2007. Su consumo aumenta con la edad, alcanzando el valor más alto entre las personas de 55 a 64 años.

Todo ello hace que, desde hace ya tiempo, esté aumentando la preocupación por el uso prolongado de estos psicofármacos y sus efectos adversos para la salud, entre la población de todas las edades.  Además, tristemente, España se encuentra entre los países con mayor consumo de estas sustancias a nivel mundial.

El estudio de la Universidad de Santiago de Compostela señala que el aumento de los trastornos mentales, en particular de los cuadros de ansiedad y depresión, tras la crisis económica y, muy especialmente, tras todo lo vivido en relación con el COVID, podría haber sido un factor clave en este aumento tan significativo en el consumo de estas sustancias. Además, el fácil acceso a estos medicamentos, con prescripción médica o sin ella, es muy razonable  que hayan podido contribuir a esta escalada en el consumo de hipnosedantes.

Otro dato muy significativo que revela este estudio es que la prevalencia de consumo de estos psicofármacos en las mujeres es un 65% mayor que en los hombres.

¿Qué son los hipnosedantes? ¿Pueden ser peligrosos?

Los hipnosedantes son medicamentos que actúan reduciendo la actividad cerebral. Este efecto sedante busca ayudar a las personas con problemas de sueño y ansiedad, fundamentalmente. En algunas ocasiones pueden utilizarse para producir un efecto relajante muscular.

Los hipnosedantes de uso más frecuente son ansiolíticos como el Lorazepam, Bromazepam o Alprazolam e hipnóticos como el Lormetazepam y Zolpidem, y otros con efectos sedantes, relajantes musculares o anticonvulsivantes como Diazepam y Clonazepam.

Entre los efectos adversos a corto plazo más frecuentes de estos medicamentos se incluyen: sedación, alteraciones psicomotoras que afectan a la coordinación y al equilibrio y trastornos cognitivos en relación con el lenguaje, desorientación y dificultad de concentración. Esto hace que su consumo pueda afectar seriamente la capacidad para desarrollar actividades cotidianas como la conducción de vehículos y otros trabajos peligrosos y de precisión. 

Otro de los problemas para la salud relacionado con el consumo de los hipnosedantes es su gran componente adictivo y de tolerancia, es decir, la necesidad de tomar cada vez más dosis para conseguir el mismo efecto.

Además de la dependencia que generan estos fármacos, es muy frecuente que muchos pacientes sufran efectos adversos y síntomas muy incómodos relacionados con el síndrome de abstinencia que puede aparecer al intentar abandonar la medicación. Los síntomas relacionados con este síndrome de abstinencia son temblores, sudoración, palpitaciones, insomnio, vómitos, alucinaciones, agitación psicomotora y convulsiones.

La homeopatía: una alternativa real al exceso de consumo de hipnosedantes

Nada mejor que las evidencias clínicas para validar esta afirmación. Y, en este sentido, quiero volver a hablaros del estudio EPI 3, el mayor estudio farmacoepidemiológico sobre la práctica médica en medicina general hecho en Francia, realizado entre los años 2006-2010 a petición de las autoridades sanitarias francesas.

El estudio fue coordinado por la Sociedad LA-SER, dirigida por el profesor Abenhaim, exdirector general de salud pública, y supervisado por un comité científico presidido por el profesor Bernard Begáud, farmacólogo. Este comité lo formaron personalidades de la talla del Dr Bernard Avouac o el profesor Jacues Massol, ambos antiguos miembros de la comisión de transparencia y, ambos también, sin relación con el ámbito de la Homeopatía.

Este estudio pretendía dar respuesta a dos preguntas:

  • ¿Qué lugar ocupa la Homeopatía en la medicina general en Francia?
  • ¿Qué interés tiene la Homeopatía para la salud pública?

Y así, el estudio EPI 3 incluyó un estudio transversal que pretendía evaluar el lugar de los medicamentos homeopáticos en la práctica de la medicina general de la salud pública francesa y también describir y comparar a los pacientes según si su médico de atención primaria ejercía una práctica de medicina homeopática, convencional o mixta.

Esto se desarrolló en tres ámbitos de la salud que representan una parte muy significativa de las consultas en medicina general:

  • Dolor musculoesquelético.
  • Infecciones respiratorias de vías altas.
  • Trastornos el sueño, ansiedad y depresión. 

El estudio incluyó 8559 pacientes, 825 médicos y ha tenido repercusión en 11 publicaciones científicas internacionales.

Las conclusiones más significativas de este estudio pueden resumirse en varios puntos:

  • Los médicos homeópatas tienden a usar los medicamentos homeopáticos como medicamentos de primera intención, pero no son “exclusivos”. Significa que no dejan de usar otros medicamentos si consideran que el paciente los necesita.
  • Se vio que al menos uno de cada cinco médicos que se consideraban de “práctica convencional” en realidad hacían una “práctica mixta” al prescribir habitualmente medicamentos homeopáticos a sus pacientes.
  • El tipo de pacientes que acuden a cualquiera de las prácticas médicas, lo hacen con un tipo y gravedad de enfermedades muy similares y tienen unas características sociodemográficas también muy similares.
  • El médico homeópata es el médico de cabecera del 57% de los pacientes que recibe, lo que significa que están totalmente integrados en el sistema asistencial.
  • Los pacientes de las cohortes de dolor musculoesquelético utilizaron dos veces menos antiinflamatorios con un beneficio clínico equivalente a los pacientes de la práctica convencional.
  • En los pacientes con infecciones respiratorias de vías altas tratados por médicos homeópatas se verificó haber usado dos veces menos antibióticos y antipiréticos/antiinflamatorios que los pacientes tratados por médicos de práctica convencional.
  • Y en los pacientes de la cohorte de sueño, ansiedad y depresión (SAD) atendidos por médicos homeópatas se constata que habían consumido tres veces menos psicotrópicos que los otros pacientes.
  • En general, el beneficio clínico y la evolución en los pacientes fue similar en los tres grupos si bien los pacientes tratados por médicos homeópatas, al consumir entre dos y tres veces menos medicamentos convencionales, presentaban mucho menor riesgo de desarrollar efectos no deseados en relación con el consumo de estos fármacos.

Como podemos ver, las ventajas de implementar medicamentos homeopáticos en las estrategias de tratamiento de los problemas emocionales relacionados con la ansiedad, depresión y trastornos del sueño son claras.

Reflexiones sobre homeopatía y salud mental

Revisando algunos de nuestros post sobre la utilidad de la homeopatía en el abordaje de los problemas de salud mental, dejadme que os comparta este texto íntegro de mi querido amigo y compañero el Dr Férnandez Quiroga, porque no tiene desperdicio:

Seguro que en algún momento de vuestra vida habéis padecido de ansiedad o depresión o angustia o algún tipo de fobia.

Y es que los problemas de salud mental son unas de las afecciones más frecuentes en la población. Según la OMS puede afectar a unos 450 millones de personas en todo el mundo. Según la OCDE al menos un 20% de la población los padece y alrededor del 30- 40% del total de número de casos de enfermedad y discapacidad en estos países están relacionados con problemas de salud mental. Se calcula que el coste total de la de la enfermedad mental es de alrededor del 3,5% del PIB en Europa.

Depresión, trastorno bipolar, trastornos obsesivo compulsivos, de la alimentación, esquizofrenia, demencia, etc. son afecciones que, de una manera u otra, interfieren en la vida diaria del paciente y el desempeño normal de sus actividades y causan dolor tanto para quien padece el trastorno como para quienes se preocupan por él o ella.

Hay que decir también que hay autores (véase T. Szasz), que aseguran que estos trastornos mentales puede que no existan como tales y sean meras etiquetas que perjudican a la persona porque la encasilla y la estigmatiza… Es más, una vez que el experto ha diagnosticado el mal, ahora sí que ya puede comportarse como se presupone que debe hacerlo según ese mal. Por eso hay que ir con cuidado con los diagnósticos.

Sin embargo, estas clasificaciones diagnósticas son muy habituales. Las más conocidas son la de la OMS (CIE-10) y sobre todo la DSM (de la Asociación Estadounidense de Psiquiatría) que ya va por su quinta edición.

Y aquí hay que hacer de nuevo otra observación crítica. El Dr. Allan Frances, psiquiatra que dirigió durante años la confección del DSM, es ahora uno de sus principales críticos porque, en su opinión, está contribuyendo de manera desmesurada a la medicalización excesiva de la sociedad.

En efecto, el número de trastornos o pseudotrastornos ha aumentado exponencialmente y los condicionantes para padecerlos se han reducido también.

Por ejemplo, un duelo por la pérdida de un ser querido se considera patológico si dura más de ¡una semana! O sea, que si usted, lector, pierde a algún familiar y la tristeza le dura más de una semana, ya se puede considerar que tiene una depresión y tendría que medicarse. Con el consiguiente beneficio para los laboratorios farmacéuticos, claro. ¿Nos hemos vuelto locos? ¿Qué tipo de ciencia es esta? Pero no se trata sólo de un ejemplo… Cualquiera de nosotros entraríamos fácilmente en la categoría de comedor compulsivo o en el (curioso) de predemencia o fobia social, etc.

En este revelador artículo de la web “No gracias”, que recomiendo encarecidamente, se da cuenta de la inefectividad de estos diagnósticos basados en el DSM y, más aún, de la inefectividad de los antidepresivos en sus prescripciones más habituales (“apenas hay diferencias clínicas en la respuesta entre el antidepresivo y el placebo”).

Otro prestigioso autor en la misma web critica incisivamente la MBE (Medicina  Basada en la Evidencia), esta vez en el campo psiquiátrico, y la tacha directamente de dañina y de que no se ha demostrado que las decisiones basadas en ella sean superiores a “las decisiones basada en la sabiduría y la experiencia de los médicos”.

Y es que la psiquiatría en un momento de su historia como han hecho otras ciencias “blandas” ha tomado conceptos y mecanismos de las llamadas ciencias “duras” seguramente para prestigiarse.

Pero es que los trastornos mentales no tienen como causa un único factor como, seguramente de forma equivocada también, se considera en otras enfermedades más “orgánicas”. Factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, pueden influir en la aparición de estos trastornos y esto no se arregla con un fármaco.

La teoría de que los trastornos mentales son causados por un desequilibrio neuroquímico es algo que no se ha demostrado nunca y que ya no se sostiene hoy día. Sin embargo, es en lo que está basada mayormente la prescripción con neurofármacos.

Es más, sólo habría que citar aquí el último libro del prestigioso Dr. P. Gotzsche cuyo demoledor título lo explica todo “Psicofármacos que matan”. En él pone claramente de manifiesto cómo se ha construido de manera interesada y falaz la “evidencia” de los psicofármacos, omitiendo sus efectos secundarios peligrosos y su falta de efectividad en la mayoría de situaciones.

Y es que cada persona vive estas afecciones mentales de una manera concreta y personal. Y esta es una de las características que me gustaría destacar. Son un claro ejemplo de porqué hay que considerar al paciente como un todo, por un lado, y de manera muy individualizada por el otro.

En este sentido la homeopatía puede desempeñar un valioso papel:

  1. Porque su manera de enfocar la enfermedad coincide con esta visión global.
  2. Porque el médico que la prescribe cuenta con que la atención y la escucha activa también inciden en la evolución del trastorno.
  3. Porque los medicamentos de homeopatía se dirigen precisamente hacia el todo de esa persona y a su manera personal e intransferible de cómo lo vive.
  4. Porque los efectos secundarios, de existir, y bien conducidos por el experto médico homeópata, son mínimos o inexistentes.

Y por último, y sobre todo, porque el objetivo final siempre será devolverle a esa persona su libertad, su independencia y su autonomía. Su vida en suma. Sin ninguna medicación, ni convencional, ni homeopática, ni de cualquier otro tipo.

Y en otro de nuestros post, mi también querido amigo el Dr Manresa nos habla de algunos de los medicamentos homeopáticos más utilizados en los problemas de ansiedad e insomnio. Dejadme también que os lo comparta:

Veamos cómo elegir algunos de los medicamentos homeopáticos más útiles para tratar el estrés y la ansiedad:

  • IGNATIA AMARA. Nudo en el estómago, suspiros, llanto fácil, palpitaciones, mejoría con la distracción.
  • NUX VOMICA. Irritabilidad e insomnio. Abuso de comida y estimulantes.
  • GELSEMIUM. Miedo que nos bloquea, nos paraliza. Diarrea. Ansiedad de anticipación.
  • ACONITUM. Pánico, sensación de peligro inminente, palpitaciones.
  • CHAMOMILLA. Carácter colérico. Gran sensibilidad al dolor.
  • ARGENTUM NITRICUM. Precipitación y dificultad para administrar el tiempo. Fobias.
  • CYCLAMEN. Escrúpulos exagerados. Vértigo. Migrañas.
  • MOSCHUS. Exageración de los síntomas, teatralidad. Tendencia al desmayo.
  • MAGNESIA CARBONICA. Espasmos musculares dolorosos.
  • LACHESIS. Susceptibilidad exagerada. Celos exacerbados. Gran locuacidad.
  • THUYA OCCIDENTALIS. Muy obsesivo, con ideas fijas, muy aprensivo e Hipocondríaco.

Como ocurre con la ansiedad veamos las características de algunos de los medicamentos homeopáticos a la hora de tratar el insomnio. Muchos de ellos coinciden con el tratamiento de la ansiedad:

  • COFFEA TOSTA: Hipervigilancia muy marcada, con aflujo continuo de pensamientos que no podemos controlar, excitación intelectual.
  • STRAMONIUM: Mucha angustia y miedo a la soledad, con imágenes o alucinaciones.
  • ACONITUM: Insomnio de media noche con agitación y angustia. Insomnio reciente.
  • GELSEMIUM: Insomnio por miedo (angustia paralizante), aprensión, suele darse después de una mala noticia. Personas hiperemotivas, temblorosas, con fobias.
  • NUX VOMICA: Dificultad para conciliar y despertares a las 3-4 de la madrugada con imposibilidad de volverse a dormir, intolerantes al ruido. Suelen ser personas irritables que abusan de los estimulantes.
  • ARSENICUM ALBUM: Insomnio predominante hacia la una de la mañana, en una persona ansiosa, hipocondríaca y con temor a la muerte.
  • ARGENTUM NITRICUM: Insomnio relacionado con ansiedad por la anticipación de un acontecimiento, miedo al futuro. Suelen existir síntomas digestivos, como diarrea, característica de este medicamento.
  • STAPHYSAGRIA: Personas insomnes muy susceptibles, que se sienten vejadas, indignadas, y no pueden exteriorizar sus problemas.
  • LACHESIS MUTUS: Insomnio por gran excitación cerebral, susceptibilidad y pesadillas. Suele estar indicado en la menopausia.
  • IGNATIA: Es el insomnio por contrariedades, por angustia. Hay sensación como de una bola o nudo en la garganta.
  • BARYTA CARBONICA: Insomnio en pacientes con envejecimiento cerebral y problemas de memoria.

Los niños, por la falta de actividad física pueden presentar también problemas para dormir. Aquí van dos medicamentos que pueden serles de utilidad:

  • JALAPA: Niños tranquilos durante el día, que gritan y se agitan por la noche.
  • CYPRIPEDIUM: Niños que se despiertan por la noche, se sientan en la cama, juegan y murmuran.

¿Por qué sufrimos tanto los seres humanos?

Estas reflexiones que quiero compartir se conectan con las grandes tradiciones espirituales y filosóficas de oriente y occidente a lo largo de toda la historia de la humanidad. No obstante, no lo haría si, además, no tuvieran que ver con mi propia experiencia personal. Y, de todas formas, no me creáis ni una sola palabra. Mi única intención es compartirlas y, si algo resuena en vosotros, sometedlo a vuestro discernimiento y vuestra propia experiencia.

Buda afirmaba que había cinco causas que estaban detrás del sufrimiento humano y que la primera de ellas era el origen de las demás. Y esta primera causa es la ignorancia. De hecho, en la entrada del templo de Apolo, en Delfos, en la Grecia clásica, a todos los visitantes que iban a consultar a su oráculo se les recibía con una consigna: “Conócete a ti mismo”.

Pero ¿La ignorancia de qué? Pues de nuestra propia naturaleza.

El ser humano es una maravillosa combinación de una parte infinita y eterna y otra parte efímera y temporal, ambas imprescindibles para transitar la experiencia humana. Es como si fuera el coche y el conductor; el conductor sería quien, utilizando el coche, se adentra en esta experiencia en  la materia que llamamos vida.

El conductor (yo lo identifico con el Alma) posee una Consciencia que acumula la experiencia de la vida para su evolución en el conocimiento y la vivencia de sí misma. Esta Consciencia nos conecta con la experiencia de la Unidad y del Amor incondicional y sus atributos son la paz, la serenidad, el gozo y la sabiduría. Nos conecta con el “aquí y el ahora” en pura presencia. El resultado de vivir a través de esta Consciencia no es otro que la Felicidad.

En cambio el coche que encarnamos no tiene propiamente una consciencia, es más bien un sistema operativo, un piloto automático, que se pone en marcha cuando no somos capaces de vivir desde nuestra Alma. Y este sistema operativo funciona en clave de dualidad, de separación; yo frente al resto. Y, por ello, su frecuencia no es el Amor sino el miedo y todo lo que de él deriva; la lucha, el conflicto, la competitividad, la codicia, el juicio…el sufrimiento. Además, este sistema operativo, al que podemos llamar el Ego, vive anclado en el pasado y proyectado al futuro, sin apenas presencia en el momento.

Vivir y relacionarnos con la vida desde el Ego o desde el Alma es una decisión de cada cual. La cosa es que si no vivimos desde nuestra Consciencia, es decir, si nuestra Alma está dormida se activa automáticamente el sistema operativo del Ego, con todas sus consecuencias.

El Dr Hahnemann escribía:

En el estado de salud, la fuerza vital que dinámicamente anima el cuerpo material gobierna con poder ilimitado y conserva todas las partes del organismo en admirable y armoniosa operación vital, tanto respecto a las sensaciones como a las funciones, de modo que el espíritu dotado de razón que reside en nosotros puede emplear libremente estos instrumentos vivos y sanos para los más altos fines de nuestra existencia

Y ¿Cuáles son esos altos fines a los que estamos destinados los seres humanos? Pues yo tengo la profunda convicción de que tiene que ver con la Felicidad en una Tierra en la que todos los seres que la habitemos vivamos en armonía. Y esto solo es posible si decidimos vivir desde nuestra Alma, desde nuestra Consciencia, desde el Corazón. Esa es mi experiencia; cuanto más vivo en sintonía con mi corazón, menos sufro.

La única y verdadera medicina, la única que nos alejará definitivamente de la enfermedad y el sufrimiento, es el Amor. Quien vive en Amor, no hace daño a otros ni así mismo. Y mientras transitamos este camino hacia una Humanidad que viva desde su Esencia, la Homeopatía, sin duda, será una medicina profunda y dulce que nos acompañará en la enfermedad y el sufrimiento. E, incluso a veces, hasta podrá sanarnos.

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